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Las personas que más amamos
son las que nos pueden herir.
J. L. Borges
Regalo mis lágrimas de amor,
de un amor como ningún otro.
A pesar de ser de amor,
son saladas y de dolor.
Están usadas, recorrieron mis
pestañas, mejillas y labios,
donde su sabor probé.
Saben igual a la sangre,
quizás porque son de mi corazón
herido, y su transparencia por
el verdadero amor perdido.
Les regalo una, dos, tres ...
pero aunque conocerán el amor
en su esencia, tengo que
aclararles que también el
dolor será presencia.
Regalo mis lágrimas de amor
pues ya son demasiadas
para la existencia de sólo un
ser humano.
Se retiran de mis tristes
ojos claros, que ya no tienen
donde ver.
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